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Texto 15A1-I
De acuerdo con el diccionario electrónico de la Real Academia Española, etimológicamente el término método proviene del latín Methodus, significando que se define como «un camino para lograr unos fines determinados» (Sánchez, 2000: 28). En educación, el método corresponde a la forma en que una situación de enseñanza-aprendizaje es conducida, de modo que el alumno pueda efectivamente aprender la materia que es objeto de estudio.
Por otra parte, en el marco de la enseñanza de lenguas extranjeras, Richards y Rodgers (2003) entienden por método un conjunto sistemático de prácticas docentes fundadas en una determinada teoría del lenguaje y del aprendizaje de idiomas. Para Sánchez (2000), el método es un conjunto integrado por:
a) una base teórica que deriva de convicciones y creencias coherentes capaces de empujar a actuar de una u otra manera;
b) un elenco de elementos lingüísticos seleccionados de acuerdo con la base teórica anterior, que constituirían los objetivos de enseñanza de aprendizaje; y c) un conjunto de técnicas adecuadas para lograr los objetivos propuestos.
Un método se relaciona en el plano teórico con un enfoque. Este registra las teorías acerca de la naturaleza de la lengua y la naturaleza del aprendizaje de una lengua, de las cuales emanan las prácticas y los principios sobre la enseñanza de idiomas.
Tanto las teorías acerca de la lengua, como sobre el aprendizaje, que subyacen en un método cualquiera, suelen exteriorizarse incluyendo diversos aspectos de los cursos de lenguas extranjeras, como: la programación del curso; los objetivos del curso; el papel del profesor; el papel del alumno; el uso de la lengua materna de los estudiantes; los contenidos de la enseñanza; las destrezas lingüísticas; los recursos y materiales; y las actividades que se llevan a cabo en clase y fuera de ella.
El concepto de método.
Internet: <docente.ifrn.edu.br> (con adaptaciones).
Con base en el texto 15A1-I, juzgue los próximos ítems.
Para Sánchez el convencimiento de cómo aprender por parte del profesor determina su metodología. Texto 15A1-II
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.
A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.
— El mundo es eso — reveló —. Un montón de gente, un mar de fueguitos.
Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
Eduardo Galeano. El mundo.
Internet: <mascultura.mx> (con adaptaciones).